Boda en la Casilla de Madera “Diego y Elena”

Boda Casilla de Madera.

Ocurrió a primeros de julio, tenía marcado en mi agenda Boda en la Casilla de Madera. Un verano caluroso en un precioso pueblo blanco de la sierra de las nieves Malagueña  “Casarabonela“. Os cuento esta historia en primera persona porque solo así la viví.

La cita era una Chumbera junto a una parada de autobús, original ¿verdad?, un giro a la derecha daba paso a un camino de tierra de esos que el ingeniero sueco de mi coche no pensó que tenía que darle 10 cm mas de altura, las piedras y la tierra se levantaban mientras yo ya bajaba por aquel camino cada vez mas empinado rodeado de olivos en el exterior y el Sol de Málaga atravesaba el parasol.

Iba sólo, a Diego y Elena los había podido ver un par de veces antes y reconozco que sabía poco de ellos, poco de su pueblo y muy poco de sus gentes, reconozco que me emocione al ver un desvío cercano,  Álora 10 km, el pueblo natal  donde mi padre me llevaba de pequeño en un enorme Dodge de los 80 impulsado por butano y mi abuela me esperaba en un patio llena de pieles de naranjas secadas al sol y una parra llena de racimos de uva que nos servía para protegernos del sol, cuan maravilloso porche.

Llegué como el que va a cumplir su trabajo, soy fotógrafo de bodas,  tratando de llegar puntual aunque google maps se equivocase en varias ocasiones y creyendo que estaría solo mi pequeña Nikon y yo.

No pude equivocarme más, pasaron solo unos segundos, que fue justo el tiempo que tardé en abrir esas tiras de cortinas de macarrones verdes de plástico hiladas por pequeños eslabones. El que viene de ciudad no sabe que tiene que abrirlas con las dos manos sino quieres que te rocen la cara o se te enganchen en el pelo, esas cortinas que dejan entrar el aire, pero no lo bichos, que de niños nos encantaba pasarlas a todo correr, o que servía de escondite de los pellizcos de tus abuelo. Si  las puertas en el tiempo existiesen, en Andalucía estarían hechas de estas cortinas sin duda, esas cortinas que te permitan regresar a tu infancia, a tus amigos de colegio, a un remojón con manguera,  a la mecedora de Nea, al aceite en el pan con ajo, a la aceituna partida aliñada con especias, o a la castaña tostada en la chimenea.

Cocina de muebles empotrados y azulejos al cartabon, mesa comedor para muchos, sillas torneadas, fregadero de barro, vidrio que cobija el agua fresca de la sierra,  platos de colores, preciosas vitrinas, pimientos, pimentón, cebolla y porrón, dos hermanos hablando en una esquina iluminada por la luz de una ventana de palillería de madera, podéis imaginar algo más bello, podéis vislumbrar más Andalucía.

Como en casa y rodeados de familia, así me encontré así me hicieron sentir desde el primer momento que los conocí hasta el último minuto en el que me despedí ya a altas horas de la madrugada, los amigos locos perdido, los abuelos emocionados, niños jugando, padres orgullosos, gente trabajadora, pieles morenas doradas, mezcla de tierra y sol , gente buena.

Ahora que en la fotografía, lo que se estila es fotógrafos con posados de modelos vestidos de novios en montañas lejanas, ahora que es mas importante para el premio, el ramo, el tocado, el zapato o el encaje del vestido,  tengo que advertiros que no sabéis lo que os perdéis, que quizás hayáis olvidado ya lo bien que huele y lo mejor que sabe la “YERBABUENA”.

Fotografia: Miguel Márquez.

Fotos de fiesta y amigos en enlace al final.

boda casilla de madera Boda Casilla de Madera de Churriana, Diego y Elena Fotografo de bodas Miguel Márquez

Fotos de la Fiesta, Amigos y Familiares Enlace privado : Celebracion boda Diego y ELena

Necesario solicitar contraseña a los novios.